miércoles, 22 de abril de 2015

La última casa a la izquierda (1972)

Hacer un remake de una película de Ingmar Bergman en clave casi gore ya suena raro, ¿verdad? Pues esa es la base de esta película, que por cierto fue la carta de presentación de Wes Craven, posteriormente autor de megaéxitos como Pesadilla en Elm Street o la saga Scream. Craven cogió una de las mejores películas de Bergman, El manantial de la doncella, que narraba una fábula medieval en la que un padre se vengaba de los asesinos y violadores de su hija, y la trasladó a la América de los 70. Un par de chicas son vejadas, mutiladas y brutalmente asesinados por un grupo de sádicos a la salida de un concierto de rock. Pero en un alarde de justicia poética, los verdugos acabarán recalando en la casa del padre de una de ellas quien, al descubrir quienes son, se tomará la justicia por su mano liquidándolos de las formas más atroces que uno pueda imaginar. La estética feista del filme contribuye a darle un aire casi documental y la convierte en una película desasosegadora que demuestra como todos podemos convertirnos en monstruos cuando nuestros instintos más brutales nos desbordan. Por cierto, existe un remake del año 2009 que no está nada mal, pero la original me sigue pareciendo insuperable. Eso si... siempre me he preguntado que pensaría Bergman de ella.

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