La última casa a la izquierda (1972)
Hacer un remake de una película de Ingmar Bergman en clave casi gore ya
suena raro, ¿verdad? Pues esa es la base de esta película, que por
cierto fue la carta de presentación de Wes Craven, posteriormente autor
de megaéxitos como Pesadilla en Elm Street o la saga Scream. Craven cogió una de las mejores películas de Bergman, El manantial de la doncella,
que narraba una fábula medieval en la que un padre se vengaba de los
asesinos y violadores de su hija, y la trasladó a la América de los 70.
Un par de chicas son vejadas, mutiladas y brutalmente asesinados por un
grupo de sádicos a la salida de un concierto de rock. Pero en un alarde
de justicia poética, los verdugos acabarán recalando en la casa del
padre de una de ellas quien, al descubrir quienes son, se tomará la
justicia por su mano liquidándolos de las formas más atroces que uno
pueda imaginar. La estética feista del filme contribuye a darle un aire
casi documental y la convierte en una película desasosegadora que
demuestra como todos podemos convertirnos en monstruos cuando nuestros
instintos más brutales nos desbordan. Por cierto, existe un remake del
año 2009 que no está nada mal, pero la original me sigue pareciendo
insuperable. Eso si... siempre me he preguntado que pensaría Bergman de
ella.
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